# ¿Dónde está la inteligencia?

> El valor de la inteligencia artificial depende de la capacidad humana para definir propósitos claros y colaborar. Para Colombia, el desafío fundamental es educativo y cultural para fortalecer su inteligencia colectiva y el tejido social como condiciones para la apropiación de esta tecnología; solo reconociéndonos y trabajando articulados en distintos niveles de la actividad social podremos lograr que la IA esté al servicio del desarrollo del país.

Publicado: 2026-10-13 · Autor: Fernando Cortés Vela · consultor-ia.social (https://consultor-ia.social/blog/donde-esta-la-inteligencia/)

> Un colombiano es más inteligente que un japonés.\
> Pero dos japoneses son más inteligentes que dos colombianos.
>
> <cite>Yu Takeuchi</cite>

Para el entorno colombiano, el reto más relevante hoy en el campo de la inteligencia artificial – IA, más allá de lo tecnológico, es de carácter social, cultural y educativo. Hoy en las conversaciones y en las corrientes de opinión de redes y medios parece que la atención está más volcada sobre los aspectos accesorios del uso personal, por encima de la identificación de nuestros desafíos tecnológicos como sociedad. Por esos canales circula más el fantasma de la IA como señal del fin de los tiempos que la reflexión sobre aplicaciones y oportunidades de cara a nuestras condiciones.

Mientras navegamos a través de esas pequeñas y altisonantes distracciones, en el mundo se están dando grandes cambios que son transversales a los diferentes campos de la actividad humana y al rumbo de las sociedades. Hay una disparidad muy alta entre la velocidad de los desarrollos tecnológicos en los centros globales y la lentitud en la comprensión de los alcances y el uso extendido de esta herramienta en la complejidad de nuestros contextos como país.

Los usos más comunes son individuales, utilizando los accesorios que ofrecen las herramientas para la realización de tareas mecánicas y rutinarias del entorno personal. En las instituciones educativas, nuestros adolescentes ya saben cómo tomar la foto de un problema, subirlo a una herramienta de inteligencia artificial, recibir la respuesta y copiarla para cumplir con la tarea. En las universidades, los jóvenes tienen en sus manos volúmenes de información que confrontan con lo que están escuchando en las aulas. Mientras tanto, la mayoría de los profesores siguen dictando mecánicamente la misma clase de siempre.

Según el estudio *Work Reimagined Survey* de EY, citado por Portafolio el pasado 30 de julio, “el 92 por ciento de los empleados en Colombia ya utiliza IA en su trabajo diario, mientras apenas el 28 por ciento de las organizaciones ha logrado implementar esta tecnología bajo estándares de seguridad, confianza y sostenibilidad.” Y según el Informe del pasado 26 de junio, “*Inteligencia Artificial y empleabilidad del futuro*”, elaborado por GAD3 para Planeta Formación Universidades – Nexia, “el 95% de los profesionales colombianos conoce al menos una herramienta de IA, aunque menos de uno de cada diez ha recibido formación por parte de su empresa.”

Según las cifras del programa institucional *Territorios IA* del Mintic, a diciembre de 2024, “4,5 de cada 100 municipios implementan formalmente sistemas de inteligencia artificial para atender temas de desarrollo local.” Y la mayoría están concentrados en Boyacá, Cundinamarca y Valle del Cauca.

Entre tanto, en el campo de la IA, desde noviembre del 2022 se ha dado un vuelco fundamental que pone esta tecnología al alcance de todas las personas y de todas las áreas del conocimiento, que es la posibilidad de utilizarla a través del lenguaje natural. Lo que antes estaba mediado por la aplicación de códigos fundamentados en matemáticas complejas y al alcance de especialistas, hoy le permite a cualquier persona conversar con una aplicación de inteligencia artificial para avanzar hacia funciones cada vez más sofisticadas. El término que designa este proceso es *vibe coding*. Y ahí todo empieza por tener la inteligencia de saber cuál es nuestro propósito para orientar el rumbo de esa conversación y alcanzar un resultado.

Adicionalmente, ya el mundo ha entrado a la inteligencia artificial agéntica, capaz de llevar a cabo procesos y tareas simultáneas que potencian las capacidades de los grupos de trabajo para cumplir con un propósito o resultado organizacional. Y la condición es que se haya establecido claramente cuál es la inteligencia humana colectiva para poder articular la IA en una operación de inteligencia híbrida, en la que los talentos de las personas se articulan con las posibilidades de la tecnología.

La importancia de este giro y el gran reto que trae, es la necesidad de entender y formular nuestra propia inteligencia personal y colectiva como condición para el uso y la apropiación de la inteligencia artificial. Esto es lo que hace posible la aplicación de la IA en organizaciones e instituciones que operan alrededor de procesos estructurados de gran alcance.

Por esa razón, nuestro reto es educativo, en tanto necesitamos aprender a dinamizar el uso de nuestra inteligencia personal y colectiva, e incorporar explícitamente la presencia de la IA en la construcción de aprendizajes y la producción de conocimiento. Cultural, en tanto necesitamos, como condición para el aprovechamiento de las posibilidades de esta tecnología, fortalecer la confianza y el trabajo articulado entre las personas, las organizaciones y las instituciones, para construir diálogos de saberes y aumentar la capacidad de construir acuerdos y propósitos. Social, en tanto podamos aprovechar las posibilidades que abre el uso y la apropiación de esta tecnología en diferentes escalas de cubrimiento, para resolver problemas y generar nuevas realidades de desarrollo en nuestros territorios.

En síntesis, necesitamos mirarnos como sociedad, como organizaciones, como personas que reconocemos a otras personas, para avanzar en el uso y apropiación de una inteligencia artificial que trabaje para nosotros.